LAS FAKE NEWS TAMBIÉN AFECTAN AL RECICLAJE

 

Naciones Unidas contempla en sus objetivos para 2030 “reducir considerablemente la generación de desechos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización”. Es evidente que tras los muchos esfuerzos que se han hecho en este sentido, en España se han hecho importantes avances en materia de reciclado que sin embargo aun no son suficientes para que podamos hablar de éxito.

Uno de los factores que impiden desarrollar una conciencia medioambiental plena es la existencia de lagunas en cuanto a la información que los ciudadanos tenemos sobre el reciclaje y nuestro papel a la hora de lograr los objetivos que nos marcamos para preservar el medioambiente. Y de la misma manera que hay quien todavía sigue difundiendo los mitos que niegan el cambio climático, también existe quien propaga fake news en torno al reciclaje.

Por ello, con motivo del Día Mundial del Reciclaje, queremos resaltar algunas de estas fake news y mostraros que no hay que creer todo lo que escuchamos o leemos:

  1. La basura se mezcla en los camiones: FALSO

Una de las fake news más extendidas es que no sirve de nada separar en casa pues luego viene un mismo camión que recoge tanto el contenedor amarillo como el de restos mezclándolo todo. Lo más probable es que hayas visto o te hayan mostrado un vídeo de un camión recogiendo varios contenedores independientemente de su color.

Y esto no es falso, lo que tienes que saber es que los camiones tienen en su interior un sistema bicompartimental, lo que hace posible que se recolecte el contenedor de envases y el de restos sin que se mezclen entre ellos. De este modo, todos los residuos separados en los hogares son recogidos y ordenados por los camiones para luego un posterior tratamiento de los mismos.

Este es uno de los mitos más recurrentes y que más se usa a la hora de excusarse por no cumplir tu obligación como ciudadano y separar en casa tus residuos. La próxima vez que escuches a alguien escudarse en este bulo para no reciclar, cuéntale la verdad.

 

  1. Todo lo que separamos se mezcla en la planta de reciclaje: FALSO

Otra de las fake news que más se oyen es que separar en casa no sirve de nada porque luego todo es mezclado en la planta de reciclaje.

En España, existen 95 plantas de selección de envases ligeros a las cuales llega todos los residuos recogidos en el contenedor amarillo. En estas plantas, se separan los distintos tipos de materiales para acabar clasificados en balas por material que acabarán en los recicladores para convertirse en nueva materia prima con la que se fabricarán nuevos productos.

Si en casa no realizamos un gesto tan sencillo como separar nuestros residuos, sería imposible separarlos correctamente en las plantas de reciclaje al estar mezclados con multitud de restos, muchos de ellos de origen orgánico, por lo que perderemos un material muy valioso.

  1. El reciclaje hace perder puestos de trabajo: FALSO

Es justo al contrario. En los países donde el reciclaje se ha institucionalizado como una costumbre extendida, la necesidad de crear plantas de reciclaje en algunos casos ha multiplicado hasta por diez la tasa de empleo del sector.

La Comisión Europea estima que con una correcta gestión de los residuos se crearían más de 400.000 puestos de trabajo, a los que se sumaría un ahorro en materias primas de 72.000 millones de euros para los países comunitarios y el incalculable beneficio ambiental.

Se ha estimado que el reciclaje de residuos crea 10 veces más empleos que si se eliminaran en vertederos. Solo la actividad de Ecoembes -que coordina el reciclaje de los envases que se depositan en los contenedores amarillos y azules- ha creado en España más de 42.600 empleos en España, de los cuales 9.400 son puestos directos. Y la actividad de Ecovidrio genera 8.000 puestos de trabajo directos.

 

  1. Contamina más reciclar que producir productos nuevos: FALSO

La extracción de materias primas de la naturaleza para la creación de nuevos productos supone mayor coste ambiental que el reciclaje de los mismos, puesto que reciclando se ahorra agua, energía y materia prima. Además, reducimos la contaminación que se produce en el proceso de obtención de la materia prima.

Por ejemplo, fabricar una lata con materiales reciclados reduce un 95% de energía y en el caso de la fabricación de papel reciclado se consume un 62% menos de energía y un 86% menos de agua que al fabricar papel nuevo.

Gracias al reciclaje de envases ligeros en España, desde el año 1998, hemos ahorrado 408 millones de m3 de agua y hemos evitado el consumo de 26,6 millones de MWh de energía. Sólo en 2015 con la energía ahorrada por el material reciclado, se ha ahorrado la energía suficiente para que 8 millones de bombillas de 60 vatios se mantengan encendidas durante 1 año. El reciclaje de vidrio sólo en 2017 consiguió evitar la emisión de 550.077 toneladas de CO2, lo que equivale a retirar 134.700 coches de la circulación en un año y ahorró 821.449 MWh de energía

  1. Los ciudadanos no podemos hacer nada: FALSO

Son los pequeños gestos los que uno a uno van sumando y provocando los grandes avances. Sin la colaboración ciudadana, el reciclaje sería simplemente imposible.

Separar los envases y depositarlos en el contenedor adecuado es un gesto muy sencillo pero que contribuye enormemente al cuidado del medio ambiente. Si los más de 7.000 millones de personas que hay en el mundo sumáramos esfuerzos en este sentido sería toda una revolución.

 

  1. La calidad de los productos reciclados es peor: FALSO

También es habitual escuchar que un producto fabricado a partir de materiales reciclados tiene una peor calidad que un producto fabricado con materias nuevas. Es una creencia falsa, puesto que tanto el vidrio como el aluminio pueden ser reciclados de forma ilimitada sin perder su calidad, ahorrando en recursos y energía.

Los productos fabricados con material reciclado son igual de buenos que los fabricados a partir de materias primas vírgenes y, de hecho, cada vez son más comunes. El uso de material reciclado es incluso compatible en envases de uso alimentario, caso Los envases reciclados no solo se usan para crear nuevos envases, sino que se aplican a la fabricación de textiles, vehículos o mobiliario urbano. En el caso del papel, se genera una pasta que se utiliza para crear nuevos productos como cajas de zapatos, libros o periódicos con una buena calidad del material.Otro ejemplo de ello son las latas, que tras el proceso de reciclaje, se convierten en bobinas de aluminio con las que se fabricarán nuevas latas de refresco o de conservas y también darán forma a llantas de bicicleta y a sillas.  Las empresas invierten cada año importantes recursos para investigar técnicas que deriven en productos más respetuosos sin dejar de ser funcionales.

  1. En otros países pagan por reciclar: FALSO

El 95% de los envases que se reciclan en Europa se gestionan mediante el sistema del contenedor que utilizamos en España, conocido como Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor. El ciudadano no paga a su Ayuntamiento por lo que deposita en los contenedores de colores para su reciclado, lo hacen los productores de los envases a través de la aportación por cada envase que ponen en el mercado que hacen a las entidades que gestionan la recogida y reciclado de los residuos .

El sistema al cual hacen referencia cuando dicen que en otros países, como Alemania, te pagan por reciclar es el denominado SDDR (sistema de depósito, devolución y retorno). Este modelo obliga al ciudadano, además de realizar el reciclaje en los contenedores habituales, a pagar un depósito en tienda cuando adquiere un envase gestionado por el SDDR. Estos envases son únicamente los de cierto tipo de bebidas y materiales, por lo cual, cada vez que el consumidor adquiera uno de ellos deberá abonar un extra de 0,25€ (en el caso alemán) los cuales les serán devueltos en el caso de devolver en la tienda dichos envases vacíos y en perfectas condiciones. Además, el funcionamiento operativo del sistema SDDR, que privatiza la gestión de los residuos, conlleva grandes inversiones económicas (nuevas plantas de conteo de envases SDDR) y gran incremento de costes de recogida (logística de transporte) que encarecen notablemente la gestión de los envases acogidos al SDDR y que no se devuelven al consumidor, si no que encarecen el precio directamente. Sus escasos resultados ambientales, al ocuparse de una parte mínima de los residuos, las emisiones de CO2 que genera el transporte de envases vacíos, sus altos costes económicos y las dificultades que conlleva para el ciudadano y los comercios, son la razón por la que la mayoría de los países lo han rechazado.

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