Entrevistamos a Javier Álvarez Vallejo – Director de Ecoacero

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Javier Álvarez – Director de Ecoacero

 

¿Qué es Ecoacero?

Es una Asociación sin ánimo de lucro que engloba a los fabricantes de la materia prima (aceros para envases ligeros), a los fabricantes de envases, y a los envasadores que utilizan de manera mayoritaria el acero: conservas de pescado, de frutas y vegetales, bebidas, aerosoles, y productos industriales como las pinturas.

Promueve la recuperación de los envases usados de acero, asegura su adecuado reciclado e investiga soluciones técnicas orientadas a la mejora continua de los aspectos medioambientales.

¿Cuál es la situación actual del sector?

Está con la vista puesta en el futuro. El acero es un material de envasado muy presente en el mercado y debemos recalcar sus óptimas prestaciones para proteger los productos, por una parte, y su gran comportamiento ambiental por otra. Existe mucha competencia en el sector del envasado, y esto lleva a nuestro sector a estar siempre en  movimiento, optimizando sus procesos y ofreciendo nuevas propuestas.

¿Cuál es el perfil de las empresas que fabrican latas en España?

Existen cerca de 30 empresas dedicadas a la fabricación de envases metálicos ligeros (latas para alimentación, bebidas y otros muchos productos) y cierres de distinta tipología, como tapas de fácil apertura, cápsulas “twist off”, o tapones corona para envases de vidrio. Conviven multinacionales con empresas de menor tamaño, más especializadas, y en varios casos de origen familiar, algunas muy veteranas. Entre todas emplean a unos 5.000 trabajadores.

¿Cuáles son sus retos actuales?

La industria metalgráfica es muy longeva porque ha sabido adaptarse a los cambios que se han ido produciendo en la sociedad. Pensemos que la lata como tal tiene ya 200 años de vida. Su permanencia tiene mucho que ver no sólo con sus características como envase, y aquí hay que decir que cada lata es una auténtica caja fuerte, sino también con una labor de innovación constante. Disponemos de una gran diversidad de formatos que permiten adaptarse a las exigencias tanto de productos como de envasadores. Las latas de acero refuerzan la seguridad alimentaria por el hecho de proporcionar alimentos muy saludables, que conservan sus cualidades nutricionales y organolépticas gracias a una elaboración rápida, sencilla y sumamente eficaz en cuanto a seguridad alimentaria.

En los últimos 25 años las latas de acero han reducido su peso en más de un tercio. Este logro, desde el punto de vista medioambiental, aporta una mejora sustancial porque permite fabricar muchos más envases que antes con la misma cantidad de materia prima. Dicho de otra forma, un mismo número de envases supone hoy una notable reducción del peso de los residuos.

La siderurgia produce nuevos aceros que permiten seguir reduciendo el espesor de la materia prima. Los fabricantes de envases, por su parte, centran su investigación en aligerar por medio de diversas técnicas cada uno de sus productos. En todos los casos han de mantenerse las prestaciones exigidas, y esta actividad lleva décadas en marcha. 

 ¿Cómo afronta el futuro Ecoacero y en especial en el marco de la futura regulación de economía circular?

El acero es el material más reciclado en el mundo. Para fabricar acero lo primero que se necesita es acero. Chatarra de acero. Es un metal que se recicla cuantas veces sea necesario, porque su calidad no se deteriora nunca. Todos los productos de acero, incluidos los envases, se vuelven a convertir en acero, en un ciclo que no tiene fin. Es el producto, en nuestro caso el envase, el que llega al final de su ciclo de vida, no el material. Con ello se preservan los recursos naturales, se ahorra una cantidad de energía sustancial y se reducen las emisiones. Cada lata que se recicla evita emisiones de CO2 equivalentes a 1,5 veces su propio peso. Cuanto mayor es el volumen reciclado menor es la generación de CO2, y este dato resulta fundamental si tenemos en cuenta que se reciclan 15 toneladas de acero en el mundo cada segundo.

Es evidente que el acero y su reciclado constituyen uno de los exponentes más claros y consolidados del concepto de economía circular. En España, seguimos utilizando acero que fue fabricado por primera vez hace 130 o 140 años y que seguramente ha sido reciclado varias veces. El círculo sigue dando vueltas, y por esta razón tenemos una tasa de reciclado de envases de acero del 90,6%. En nuestro caso, la economía circular no es tan novedosa.

¿Qué visión tiene Ecoacero sobre el envase y sobre el papel que juega en la sociedad actual?

Una sociedad sin envases es sencillamente impensable. La progresiva aparición de diferentes materiales y formatos para conservar los alimentos ha permitido acabar con hambrunas, disponer de productos perecederos o de temporada en cualquier momento del año y proporcionar una  seguridad contrastada en el ámbito alimentario y sanitario.

El envase nos hace la vida más cómoda, mucho más segura, y permite además minimizar el desperdicio alimentario gracias a las innumerables opciones que el consumidor tiene a su alcance. Entendemos que no puede existir justificación para un fenómeno de esta naturaleza en las circunstancias actuales.

 ¿Cuál es el punto de vista de Ecoacero respecto al modelo de gestión de envases que existe en España?

El sistema dispuesto en 1998 de acuerdo con la Ley de Envases y Residuos de Envases (LERE 11/97) se ha mostrado como una opción sumamente eficiente. Los SIG de Ecoembes y Ecovidrio, que constituyen la respuesta y el compromiso de la industria a un reto legislativo singular, fueron planteados con la virtud de ser universales, lo que ha permitido gestionar los residuos de los diversos materiales de envasado, en sus distintos formatos, bajo una visión de conjunto. Los datos actuales de recuperación y reciclado corroboran el acierto que constituyó en su momento esta decisión.

Con esta configuración no solamente se recuperan los envases para su reciclado sino que se han adoptado, inversiones mediante, medidas muy importantes en cuanto a prevención en origen o reciclabilidad, por poner dos ejemplos. La experiencia acumulada se ha plasmado en una mejora constante de los sistemas de recogida y de clasificación, que se traduce en más eficacia técnica y mayor eficiencia de los procesos. El esfuerzo en estos años ha sido intenso. En 1998 partíamos prácticamente de la nada, íbamos hacia lo desconocido, pero cada uno asumió su responsabilidad y ahí están los resultados.

Frente a otras propuestas, que se centran únicamente en algunos materiales o formatos de envasado y responden más a planteamientos comerciales que a compromisos medioambientales, el actual sistema de gestión de envases ha acreditado la idoneidad de los preceptos en los que se basa.

Muchas organizaciones que respaldan la implantación de un SDDR en España no son seguramente conscientes de que están apoyando, de hecho, la puesta en marcha de un gran negocio, amparado en supuestos predicamentos medioambientales

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