EL RECICLADO DE ENVASES VIDRIO HACE HISTORIA

 

El 1 de febrero de 1982 se escuchó por primera vez en España el, ahora inconfundible, sonido de los envases de vidrio cayendo dentro de un iglú verde. Ocurrió en Madrid, en el barrio de Moratalaz. Días más tarde se verían estos icónicos contenedores también en la Plaza de Sant Jaume en Barcelona. Desde ese momento, no sólo los contenedores con la memorable etiqueta de “vidrio sí, gracias” se harían famosos, sino también un sonido al que relacionamos con el compromiso medioambiental y con la colaboración ciudadana.

Fuente: Agencia EFE.

Fue la Asociación Nacional de Empresas de Fabricación Automática de Envases de Vidrio (ANFEVI) junto con la Asociación Nacional de Recuperadores de Vidrio (ANAREVI) los pioneros que pusieron las primeras piedras del reciclaje de envases de vidrio en España. Madrid y Barcelona fueron las pioneras en adoptar los famosos contenedores, pero pocos meses después estos irían desplegando su encanto por otras ciudades. Al principio, se les podía encontrar de tres colores: blanco, verdes y marrones pero al poco tiempo se optó por unificar todo el reciclado de envases de vidrio en el contenedor verde.

A mediados de los 90, la Unión Europea aprobó la directiva 94/62/CE, que se trasladaría a la normativa española tres años después con la Ley 11/1997 de Envases y Residuos de Envases. Con esta normativa, se crea un marco legal sistematizado por el que las compañías envasadoras tienen la obligación de financiar el reciclado de los envases que comercializan. Esto es lo que se conoce como el principio de responsabilidad ampliada del productor también conocido como el principio de “quien contamina, paga”. Fue en ese momento cuando las compañías envasadoras introdujeron en su etiquetado un nuevo símbolo que indicaba que el productor cumplía con la legislación y financiaba el modelo de reciclado: el punto verde.

Así nace la revolución del reciclado y la creación de un sistema de reciclado público, profesional y al que tienen acceso todos los ciudadanos. Un paso firme y decidido hacia una sociedad más verde y comprometida.

Con el arranque de las operaciones de Ecovidrio, entidad sin ánimo de lucro encargada del reciclado de envases de vidrio en España, llega la expansión de los contenedores a todo el territorio, las campañas de movilización y social, y la prevención, un pilar esencial en la economía circular.

El compromiso de la industria va más allá del reciclado. Su apuesta ha sido siempre más amplia y comprometida apostando por la sostenibilidad de los envases desde la fase de diseño. Ecovidrio colabora conjuntamente en el desarrollo de planes de ecodiseño para poner en marcha medidas y facilitar a las compañías envasadoras las  herramientas para crear envases más respetuosos con el medioambiente.

Soy optimista” declaraba el alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, tras la colocación del primer iglú en el año 82. “Creo que los vecinos de Madrid van a responder, porque otras veces les hemos pedido que respondan y lo han hecho bien. Yo también cogeré mis vidrios y los llevaré donde haya que llevarlos”. Y no se equivocaba con su optimismo pues, 20 años después del comienzo de la gestión del reciclado por parte de Ecovidrio, los ciudadanos de todo el país han respondido con decisión a los retos del futuro llegando a una tasa de reciclado de envases de vidrio del 73%, según estima Ecovidrio tras los resultados de reciclado de 2017.

Pero la historia no termina aquí, tan sólo ha comenzado a escribirse. La hoja de ruta está clara, los objetivos marcados y el compromiso con acelerar el crecimiento de la tasa de reciclado de envases de vidrio está más vivo que nunca. En palabras de José Manuel Núñez-Lagos, Director General de Ecovidrio: “con el objetivo de acometer las exigencias europeas, invertiremos más de 300 millones de euros hasta 2020 para incrementar la contenerización, reforzar la movilización social y hostelera, así como innovar con nuevas tecnologías que redunden en la eficacia, eficiencia y sostenibilidad de las operaciones. Pero, además, es urgente que todas las administraciones públicas den un paso al frente e implanten medidas como la fiscalidad ambiental, el reciclaje de la materia orgánica y la implantación de ordenanzas que obliguen a las grandes generadoras a separar los residuos en origen”.

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