Día del reciclaje: 20 años gestionando nuestros residuos de envases

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), estableció, en 2005, la celebración del Día Internacional del Reciclaje cada 17 de mayo con el fin de concienciar acerca de la importancia de gestionar los residuos que generamos.

El reciclaje, proceso mediante el cual los residuos se convierten en recursos y pueden volver a ser utilizados como materias primas, evita el agotamiento de estos y la emisión de gases de efecto invernadero, a la vez que ahorra agua y energía. Es por tanto un pilar fundamental para completar la transición de una economía lineal a una circular y, en este sentido, podemos sentirnos orgullosos del trabajo que estamos realizando para lograr esta transición en el ámbito del reciclaje de residuos de envases.

Tan sólo 20 años después de la aprobación de la Ley de envases, se ha logrado llegar a un 76% de reciclado de envases ligeros (contenedor amarillo y azul) y a más de un 70% en el caso de los envases de vidrio (contenedor verde). Junto a estos envases, existen otros que son menos conocidos pero en los que también se está haciendo un gran esfuerzo. Destaca la labor de SIGRE, que gestiona los residuos de envases de medicamentos, alcanzando una tasa de reciclado del 64,5%, así como el trabajo que realiza Sigfito, que gestiona envases de productos fitosanitarios y que cumple 15 años ayudando a los agricultores a gestionar correctamente sus residuos de envases.

Estas cifras logradas a través del llamado Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) demuestran la eficacia del sistema implantado en España, con unas tasas de reciclado que mejoran año tras año y que se sitúan desde hace ya tiempo muy por encima de los objetivos marcados desde Europa. Porque además de gestionar los residuos de envases, los SCRAPs realizan un importante esfuerzo en materia de educación y concienciación ambiental, así como de impulso a la innovación y la prevención en la generación de residuos desde el origen, pues sólo con la implicación de los ciudadanos, empresas y administraciones se pueden alcanzar los objetivos marcados.

Quedan aún metas por cumplir, pero si en España se sigue apostando como hasta ahora por sistemas eficaces basados en la concienciación de todos los actores, las buenas prácticas por parte de los productores y el impulso generado por las administraciones públicas – a través de la implantación de medidas complementarias y no sustitutivas al sistema – , llegaremos a alcanzarlas mucho antes de lo que se podamos pensar.

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